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BIOGRAFÍAS CORTAS ® Amelia Earhart : Aviadora estadounidense

Aviadora estadounidense


Amelia era la hija de Samuel Stanton Earhart y su esposa Amelia Earhart. Nació en mil ochocientos noventa y siete en Kansas con su abuelo materno. Allí creció con su hermana mayor. Los dos comenzaron a desarrollar una personalidad inquieta y traviesa. Recogían todo lo que podían encontrar en el vecindario y se dedicaban a actividades que se decía que eran “para chicos” en esa época del año, como trepar a los árboles, montar en trineo y cazar ratas. Además, Amelia tenía la costumbre de coleccionar recortes de fotografías de mujeres famosas que aparecían en los Gazettes. Durante su infancia, Amelia recibió el apodo de “Meeley”, y su hermano mayor, el de “Pidge”.



A los diez años, su padre la llevó a la Feria Estatal, donde les enseñó a ella y a su hermana las maquetas de aviones que allí se exponían, pero a Amelia no le interesaban especialmente, ya que decían que sólo eran viejos artilugios con cables y demás.
Ella y su hermana fueron educadas en casa por un tutor y su madre hasta que Amelia tenía doce años, cuando ella y su hermana Muriel fueron enviadas a la escuela pública.



Durante muchos años su padre buscó trabajo en varias ciudades. Primero en Iowa, luego en Minnesota y finalmente en Missouri. Tras una serie de desventuras, el padre cayó en el alcoholismo y fue despedido, por lo que la madre decidió que se trasladara a Chicago con ella y su hermana.
Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial en mil novecientos catorce, Amelia y su hermana se ofrecieron como enfermeras en Canadá para atender a los pilotos heridos de la guerra. Fueron a un aeródromo donde Amelia se interesó por los aviones. Consiguió hacer un vuelo sobre la ciudad de Los Ángeles y decidió que quería ser piloto.



En mil novecientos veintidós logró un récord, volando a cuatro mil 267 pies, y un año después, en mil novecientos veintitrés, obtuvo su licencia. Invirtió dinero para construir una pista, vendió aviones y animó a otras mujeres a interesarse por el vuelo. Fue reconocida como una de las mejores mujeres piloto de Estados Unidos.



En mil novecientos veintiocho se le ofreció la oportunidad de ser la primera mujer en cruzar el Atlántico, y aceptó. Después de este viaje, se hizo muy famosa y conocida y se casó con George Putnam, un publicista, en 1931. Comenzó a planear más viajes, muchos de ellos en solitario, y en mil novecientos treinta y cinco Amelia decidió dar la vuelta al mundo.


Visitó Puerto Rico, Venezuela, África, el Mar de Colorado, Pakistán, Myanmar, Bangkok, Singapur, Bandung, Australia y Nueva Guinea. El 2 de julio, mientras Amelia se dirigía a su siguiente destino, envió un mensaje de radio diciendo que el combustible de su avión se estaba agotando, y entonces el avión que pilotaba desapareció. Se enviaron nueve barcos y sesenta y seis aviones para buscarla, pero ni Amelia ni el avión que pilotaba aparecieron. En mil novecientos treinta y ocho se construyó un faro en la isla de Howland en su honor.


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