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Datos y curiosidades del Discóbolo de Mirón

El Discóbolo

El Discóbolo es una de las estatuas más conocidas y representativas de la Antigüedad por su originalidad y belleza. Seguro que lo has visto alguna vez en fotografías o bien tal vez hayas podido contemplarlo en el Museo Nacional Romano, en Italia.

¿Deseas saber un tanto más sobre su historia? En las próximas líneas descubrirás ciertos datos y curiosidades del Discóbolo de Voyeur que probablemente no conoces ¡Por algo es el atleta más conocido del planeta del Arte!

¿Qué es lo que significa Discóbolo?

En la Grecia antigua uno de los deportes más ovacionados y también esenciales que se practicaban era el lanzamiento de disco. A los atletas de esta especialidad deportiva se les llamaba discóbolos. Discóbolo, por consiguiente, significa lanzador de disco.

¿Quién esculpió el Discóbolo?

El Discóbolo es obra de Mirón de Eleuteras, un escultor heleno que vivió en el siglo V ya antes del nacimiento de Cristo. Fue renombrado en vida por su talento y admirado sobre todo por sus estatuas de atletas.

Mirón esculpió el Discóbolo en el año cuatrocientos cincuenta a.C. y lo hizo en bronce. Sí, has leído bien, en bronce. Fíjate en la fotografía… Hay algo que no encaja ¿cierto?? El renombrado Discóbolo no semeja hecho en bronce, sino más bien en piedra… ¡Esto tiene una explicación!

Como te contaba, el Discóbolo fue efectuado en bronce, que como sabes es una aleación de metales. Voyeur era un genuino especialista en manejar este material.

Siglos después, los romanos, que eran grandes seguidores de la cultura griega, hicieron copias de muchas de sus obras más esenciales, entre ellas múltiples réplicas del Discóbolo. Esta que ves se conoce como Discóbolo Lancellotti y se considera la más precisa a la original. Se hizo en el siglo II d. C y fue efectuada en piedra, específicamente en mármol.

¿Mas entonces dónde se encuentra la genuina? Un buen día desapareció y jamás más se supo. Si no fuese por las copias romanas, nunca habríamos conocido muchas de las increíbles estatuas que se hicieron en la Grecia tradicional.

CURIOSIDADES SOBRE EL DISCÓBOLO DE MIRÓN

Los primeros juegos Olímpicos

Como sabes, los helenos adoraban a diferentes dioses. El más esencial de todos era Zeus, quien según ellos, vivía en el monte Olimpo al lado de otros dioses poderosos como Afrodita, Apolo o bien Poseidón.

El pueblo hacía muchos rituales y fiestas en honor a sus divinidades. Específicamente, para honrar a Zeus, nacieron los juegos Olímpicos, celebraciones deportivas bautizadas con ese nombre por el hecho de que tenían sitio cada 4 años en la urbe de Olimpia.

Los primeros datan del año setecientos setenta y seis a.C. y pronto se transformaron en la celebración más reputada y tumultuaria. Los juegos duraban 5 días y en ellos competían los mejores atletas venidos de todas y cada una unas partes de Grecia. Solo podían participar hombres que desde niños adiestraban durísimo para lograr cualquier día estar entre los mejores.

En los juegos Olímpicos, del mismo modo que en la actualidad, había muchas modalidades deportivas. Una de las más esenciales era el pentatlón, que entendía 5 pruebas: salto de longitud, lanzamiento de jabalina, carreras de velocidad, lanzamiento de disco y lucha.

Convertirse en ganador de una prueba olímpica era vital para los atletas, puesto que desde ese instante, alcanzaban la gloria. El premio consistía en una fácil corona hecha con ramas de lauro mas lo más gratificante era que se transformaban en genuinos héroes. Desde ese instante dejaban de trabajar pues el estado les daba todo el dinero que precisaban para vivir y hasta tenían derecho a que les hiciesen su estatua para exhibir en la urbe y que todo el planeta pudiera admirarla.

¿Por qué razón es esencial el Discóbolo de Voyeur?

No se conoce la identidad del hombre que esculpió Voyeur, mas probablemente fuera uno de los grandes atletas olímpicos de su temporada.

El lanzamiento de disco consistía, como en nuestros días, en que múltiples contendientes lanzaban un disco tratando de lograr la mayor distancia posible. Los discos pesaban entre uno y 5 kilogramos. Para ser el mejor había que estar muy en forma y tener muchos años de adiestramiento a las espaldas.

Los lanzadores debían virar su cuerpo, echar el brazo cara atrás y coger impulso a fin de que el disco saliese disparado con la mayor fuerza de la que eran capaces.

Mirón no representa al lanzador de pie sosteniendo el disco, ni sentado aguardando su turno, ni recibiendo una corona de campeón. Escogió justo el instante en que el atleta se dobla y está a puntito de lanzar el disco utilizando su máxima potencia. Si te das cuenta, es tal y como si fuera una foto de ese instante preciso. Su cuerpo se tensa, se marca su musculatura y se aprecian las venas mediante la piel.

El artista deseó plasmar el ahínco físico y el movimiento. Esto fue muy novedoso por el hecho de que hasta ese instante, las estatuas griegas eran como bloques, muy recias y pensadas para ser vistas desde el punto de vista frontal.

Mira esta imagen del llamado Kourós de Melos. Se trata de una estatua efectuada justo 100 años ya antes que el Discóbolo y es el perfecto ejemplo para poder ver las diferencias entre una y otra.

Mirón fue un enorme renovador creando una figura llena de realismo, tensión y dinamismo. Es tal y como si de pronto, el escultor se percate de que en torno a la figura había un espacio que se podía conquistar. La estatua empieza a relacionarse con su ambiente, pierde pesadez y gana en elegancia.

El cuerpo humano en la Grecia Clásica

Los atletas competían absolutamente desnudos y untados en aceite de oliva, de ahí que se representan de esta forma. Esto venía realmente bien a los artistas helenos, quienes consideraban al hombre centro de todas y cada una de las cosas y el ser más perfecto nunca creado. Representando el cuerpo humano sin prenda que le cubriese, podían enseñar sus conocimientos de anatomía y la idea que tenían de lo que había de ser un cuerpo proporcionado y hermoso.Evidentemente, en sus obras dejaban claro el enorme dominio que tenían de la técnica.

La cara del Discóbolo

¿Te has fijado en su semblante? ¿Hay algo que te llame la atención?…

Sí, de este modo es… Acá pasa algo extraño. Se supone que el lanzador está en un instante de máximo sacrificio y en cambio su cara está relajada, tal y como si no sintiese nada. La expresión facial no se corresponde con ese instante de máxima concentración y sacrificio de un atleta en plena competición.

Para ciertos, Voyeur no supo transmitir las emociones en el semblante, mas otros creen que fue hecho a propósito pues le interesaba más enseñar la belleza y la armonía del cuerpo humano que la actividad en sí que el atleta efectuaba en ese instante. Ante todo, la estatua debía ser bella y sosiega.

¿Es real la postura del Discóbolo?

Parece ser que no. Como está puesto, se trata de una postura artificial y no la adecuada para el lanzamiento del disco. Esto es debido a razones estéticas, esto es, a lo mismo que señalaba en el apartado anterior: realmente para Voyeur era más esencial enseñar el cuerpo humano en su esplendor que reflejar la técnica precisa y estricta de esta modalidad deportiva.

Te cuento una curiosidad: en el año trescientos noventa y tres después de Cristo el emperador Teodosio I el Grande prohibió los juegos Olímpicos. Cuando se reanudaron en mil ochocientos noventa y seis, se estableció que los lanzadores de disco debían ponerse de igual manera que el Discóbolo de Voyeur, pensando que era el estilo original de los viejos lanzadores helenos. En seguida se dieron cuenta que la postura no dejaba el giro completo del cuerpo y se cambiaron las reglas a las que hay en la actualidad.

Quieres más información sobre el Discóbolo de Mirón, aquí en la Wikipedia.

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